Mostrando entradas con la etiqueta Artículos de opinión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Artículos de opinión. Mostrar todas las entradas

miércoles, 19 de octubre de 2011

Excelencia y ruina


EL PAÍS, ÁNGEL RUPÉREZ 19/10/2011

Una de las noticias educativas que más sorprendieron e inquietaron durante el curso pasado fue la decisión de la Comunidad de Madrid de crear un Bachillerato de excelencia, para que los alumnos con mejores notas -no los mejores alumnos, eso es otra cosa- desarrollaran sus capacidades en un coto cerrado, sin contacto alguno con los alumnos no excelentes, como si temieran que el contagio con estos últimos degradara sus genes sobresalientes. Los que gestaron tan desagradable idea son los mismos que han gestado esta otra, no menos desagradable y, por su repercusión, mucho más dañina: reducir drásticamente el presupuesto de las otras enseñanzas públicas no universitarias que se imparten en los institutos normales y corrientes, ajenos al engendro de esa ilusa excelencia.

Peligra la educación pública. El neoconservadurismo, que la desprecia, se ha cebado con ella
Como se ve, son dos movimientos perfectamente simétricos, exactamente coincidentes en el tiempo y de significado exactamente opuesto: por un lado, se favorece una concepción elitista de la enseñanza pública, falsamente realzadora de su dignidad, y a la que se dedica sin problemas el presupuesto que necesite y, por otro, se ahoga el normal desarrollo de la otra enseñanza -la real, la que retrata de verdad nuestra sociedad-, con salvajes recortes presupuestarios que revelan algo esencial en la ideología conservadora que dirige los destinos de la Comunidad de Madrid desde hace años: importa poco la enseñanza pública y mucho más las otras enseñanzas (privada y concertada), a las que se apoya con un goteo contumaz e implacable que está rindiendo sus frutos y más con este hachazo terrorífico -promovido por Aguirre y ejecutado por Figar, una experta en gestión empresarial- que deja a la enseñanza pública en un estado de ruina intolerable.
Presidenta y consejera desconocen que la enseñanza pública tiene la obligación de sentar las bases de una sociedad más bondadosa e igualitaria, acogiendo en sus aulas a todos los alumnos en edad escolar, sean quienes sean, vengan de donde vengan, y planteen los problemas que planteen. Atender a esas realidades exige muchos recursos, tanto económicos como humanos, con el fin de crear una educación pública de calidad capaz de preparar adecuadamente a todos los alumnos, tanto a los inmejorablemente capacitados como a los más necesitados de ayudas especiales. En vez de mimar este proyecto, incrementando las medidas de apoyo y protección, el Gobierno de la Comunidad de Madrid ha provocado de un plumazo un destrozo bestial en ese organismo tan sensible llamado educación pública, con un recorte de 80 millones de euros, del que se vanagloria la presidenta en carta irresponsable y cínica a los profesores.
Semejante proeza presupuestaria ha logrado poner patas arriba a los centros educativos, sumiéndolos en una angustiosa sensación de estrangulamiento y pobreza, retrocediendo a Dios sabe qué tiempos de precariedad y posguerra, con montones de profesores tratados como ganado, obligándoles a desplazarse a lugares muy alejados de sus centros habituales y en ocasiones forzándoles a compartir su docencia en dos y hasta en tres institutos a la vez. Han dejado a 5.000 profesores interinos en el paro, muchos de ellos jóvenes entusiastas, truncando todas sus esperanzas y devaluando sus muchos cursos y másteres realizados para mejorar su cualificación profesional.
A partir de ahora se abren en los centros públicos numerosos frentes a la degradación, por muchas razones, y no es la menor por la profundamente antieducativa obligación a que se verán sometidos multitud de profesores de explicar materias en las que no tienen ninguna preparación. Además, las dos horas lectivas famosas a las que se refiere Figar, la diseñadora del atropello, en la práctica se traducen en supresión de los desdobles -decisivos para poder atender a alumnos con grandes desniveles de conocimientos en materias troncales-, en la supresión de tutorías -fundamentales para ayudar a los alumnos, individual y colectivamente-, en más grupos a cargo de los profesores -lo cual significa mermar gravemente su eficacia-, en más número de alumnos en las aulas -más horror aún- y, en general, en un grave deterioro de todas las circunstancias que favorecen un desarrollo digno y razonable de la docencia, el único posible para hacer realidad una educación pública de calidad, y no una degradada, residual y abandonada pariente pobre de las otras educaciones (la privada y la concertada).
Peligra la educación pública en Madrid, en Galicia, en Castilla-La Mancha: el neoconservadurismo, que la menosprecia, se ha cebado con ella. Peligra la infraestructura más decisiva de la solidaridad social en un país moderno y más justo; peligra el fundamento de una sociedad que aspira a hacer posible que los orígenes sociales no condicionen para siempre las posibilidades de desarrollo personal de cualquier ciudadano. Peligra una larga tradición ilustrada, librepensadora, que ha encontrado en los centros públicos su lugar natural, a salvo del control de la ideología de sus dueños -cualesquiera que fueran- o de las garras de los despiadados gestores (Aguirre y Figar saben). Los ideólogos madrileños del Tea Party (y sus secuaces gallegos y manchegos) han salido a su caza. ¿Quién está dispuesto a defenderla de estos desaforados cazadores?
Ángel Rupérez es escritor.

miércoles, 12 de octubre de 2011

El conflicto educativo en la encrucijada

El conflicto de la Educación pública en Madrid, de resultado incierto, pone de relieve una crisis que es no solo económica, sino –lo que es más grave- de valores y de sociedad.

MARTES, 11 DE OCTUBRE DE 2011 , Diario progresista,  RAMÓN ROLDÁN

 En primera instancia, nos encontramos efectivamente con un conflicto laboral. Funcionarios interinos sin trabajo y funcionarios con plaza que se ven desplazados a otros centros o forzados a impartir asignaturas que no son las de su especialidad, poniendo a prueba su competencia deontológica y profesional, justifican con creces la protesta de un sector que ya padeció el año pasado una reducción del 7% en sus salarios para compensar los desmanes que causaron otros con el pelotazo y la corrupción. A ello hay que añadir las declaraciones de dirigentes del PP y del Gobierno de Esperanza Aguirre, que, lejos de intentar apaciguar y propiciar un diálogo, han buscado dañar la imagen social de los profesores; algo muy serio para quienes basan su autoridad sobre todo en su prestigio. 

La antigua Ministra de Educación y la actual Consejera de Educación lo saben muy bien, y por eso es particularmente hiriente para los profesores su actitud. Sin embargo, pese a que sin duda habría motivos suficientes, no ha sido esto lo que ha lanzado a los profesores a la calle, sino el deterioro de la Educación pública. Los brutales recortes en las plantillas llevados a cabo por Esperanza Aguirre, que, con el famoso aumento de 2 h. en la jornada lectiva, ha provocado una disminución de en torno a un 15 % en el número de profesores, han dejado a los institutos al borde del colapso. Y es esta situación, y no otra, la que ha puesto a los profesores en pie de guerra. De hecho, en un gesto que contrasta con las actitudes mezquinas de los dirigentes madrileños, han repetido hasta la saciedad que sus protestas no se deben a reivindicaciones salariales y que, de hecho, aumentarían de buena gana sus dos horas lectivas si se readmitiese a los interinos. Padres y alumnos lo han entendido así. Ni siquiera ha servido el pretexto de la crisis: las subvenciones y beneficios fiscales que recibe la enseñanza privada y concertada, ponen de manifiesto que la intención del Gobierno de la Comunidad no es reducir gastos, sino destinar dinero público a intereses privados. En eso tienen razón Esperanza Aguirre y Lucía Figar: no son recortes. Es un trasvase de la pública a la privada.

Y, así, llegamos al tercer nivel, el más profundo e inquietante. Poderosos intereses económicos, políticos y religiosos, junto al Partido Popular, han puesto en la Educación su punto de mira. Los mismos que han provocado la crisis ven ahora la oportunidad de fagocitar a un Estado expoliado por la crisis. Entretanto, los profesores están ahí, metidos en un callejón sin salida (pues difícilmente la Comunidad de Madrid va a echar marcha atrás en unas medidas que ya se están aplicando), forzados a una batalla en la que tienen todas las de perder; una lucha desigual que quizás sea la última y desesperada defensa del Estado social y del bienestar. Por ello, la sociedad en su conjunto no tiene más remedio que implicarse: si dejamos solos a los profesores, su derrota no solo podría suponer el final de un modelo educativo, sino el de un modelo de sociedad, e incluso de Estado.

miércoles, 5 de octubre de 2011

MUERTE DE LA ENSEÑANZA PÚBLICA

La semana que comienza puede ser crucial en el conflicto que Esperanza Aguirre ha abierto en la Comunidad de Madrid.  Los dos días de huelga van a determinar la verdadera fuerza de los sindicatos de este sector tan maltratado. Y cuando digo sector, no lo minimizo al colectivo de los profesores, sino a todos cuantos intervienen en la enseñanza pública: los propios profesores, los alumnos y los padres.
Sí, porque hay que liberarse del mensaje mentiroso y falaz que la presidenta madrileña, a fuerza de repetir, ha intentado convertir en realidad: que en tiempos de crisis los profesores no quieren trabajar dos horas más. Sencillamente es mentira y gorda.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, con el apoyo de sus medios acólitos, ha manipulado la información haciendo creer a la opinión pública que el profesorado trabaja 18 horas a la semana cuando el horario real es de 37.5 horas semanales que se reparten entre horas lectivas, 18 hasta este curso, 12 horas complementarias, dedicadas a guardias, reuniones de coordinación atención a las familias, atención a las bibliotecas o actividades extraescolares. Y el resto para la preparación de clases, corrección de exámenes, formación. Sin contar las que dedican fuera del horario laboral.  
El recortazo no es una mera cuestión económica, sino algo mucho más profundo que abrirá una enorme brecha entre los que pueden pagar colegios privados y los que no. Y los últimos son la mayoría de los ciudadanos que estamos asistiendo atónitos a la muerte de uno de los pilares del Estado del Bienestar. Y no solamente se resentirán nuestros hijos, como individuos, de semejante atropello, sino que repercutirá en la capacidad del país para estar en la vanguardia. A no ser, claro, que lo que se pretenda es cerrar la puerta del crecimiento a las clases medias.
Lo cierto es que gracias al recortazo de Aguirre habrá una reducción de los apoyos a los grupos que requieren más atención, ya se han suprimido desdobles en algunas materias y prácticas de laboratorio. Los profesores tienes más grupos y con más alumnos a su cargo, además de se ofrece una peor atención a la diversidad que presenta el alumnado y la imposibilidad de atender la tutoría de los alumnos, entre otras cosas. Sin contar disminución de las actividades extraescolares, entre otras cosas.
Probablemente a Esperanza Aguirre, educada en colegios de pago, como sus hijos, le importe un bledo, pero a los padres no. Los padres de los alumnos de la enseñanza pública no deberían dejarse engañar por los argumentos de la presidenta y, en cambio, sí apoyar a los profesores cuya huelga no es beneficio propio, sino en el de los alumnos.
Y es que gracias a la merma de 3.000 profesores este curso y otros 2.000 el anterior, los que quedan se ven obligados a impartir asignaturas que ni siquiera les son afines. Un extraordinaria información de El País titulada “Los profesores que no existen”  descubre una de las falacias de la presidenta que “aseguró públicamente que era "mentira y una falsedad" que hubiera profesores que impartan asignaturas en las que no son especialistas. Y amenazó a quienes lo hicieran: "Si alguien da una materia que no es afín a su especialidad, irá la inspección y se le caerá el pelo a ese instituto y a ese profesor".
En el reportaje se cuenta cómo un profesor de Inglés se ha tenido que reconvertir en un docente de Sociales y Lengua. Otro dará Plástica además de sus clases habituales de Matemáticas, como ya había hecho anteriormente. También hay un profesor que se divide entre la Música y la Geografía e Historia. Un especialista en Música, tiene cinco horas de Lengua este curso.
Como puede verse, no es optimización de recursos, es que a la señora Aguirre la enseñanza pública no le interesa.  Y peor todavía, como los profesores de la ‘marea verde’ han escenificado en la Puerta del Sol, están matando la enseñanza pública.
Y todos sabemos quién es el autor del crimen.

ALFONSO GARCIA, Estrelladigital.es , 2-10-2011

martes, 4 de octubre de 2011

VALOR PARA ECHARLE UN PULSO A AGUIRRE



PÚBLICO, 04 oct 2011

Quien quiera echarle un pulso a Esperanza Aguirre tiene que pensárselo dos veces antes de sentarse ante la mesa y remangarse el brazo, pues la lideresa ha tronchado ya varios huesos en su carrera. Así que quien la reta debe de estar muy seguro de sus razones y sus fuerzas, o ser un temerario. Entiendo que los profesores de secundaria madrileños están en el primer grupo, y por eso aprietan el pulso convocando hoy y mañana otras dos jornadas de huelga.
Como digo, hay que tener muchos arrestos para aguantarle un pulso, pues a ella le gustan los desafíos, le dan vidilla, y disfruta quebrando muñecas. En su carrera ha demostrado dos cosas: que cuando alguien le ofrece el brazo sobre la mesa, ella se lo toma como un combate a muerte; y que cuando hace falta no duda en jugar sucio, como esos contendientes que en el pulso dan patadas bajo la mesa, echan pimienta a los ojos o te ponen algo en la bebida.
Que se lo digan a quienes han osado desafiarla alguna vez, bien saben cómo se las gasta: colectivos criminalizados, trabajadores abrasados, rivales políticos para desguace, y compañeros de partido que le tosieron y todavía se arrepienten.
En el caso de los profesores, el pulso no sólo va contra ella, sino contra su consejera, Lucía Figar, que por lo visto es su protegida y posible sucesora, de modo que vivirá el enfrentamiento como un todo o nada. Por ahora juegan a aguantar, a ver si la protesta se desinfla por cansancio y frustración, sabedoras de que no todos soportan por igual perder días de sueldo y salir a la calle cada semana. Y si la resistencia no afloja, ya lanzarán alguna patada bajo la mesa para romper la unidad sindical o desprestigiar a los convocantes. Para colmo, cuentan con una ventaja: que si el conflicto afecta a la imagen de la enseñanza pública, encantadas de la vida, pues su apuesta es la privada. “Las huelgas son una bofetada a las familias que eligen la escuela pública”, dijo ayer Figar.
Sólo por la valentía de echar un pulso a la más bruta de la taberna, ya merecen nuestro apoyo. Pero es que además tienen razón: esto no es un conflicto laboral, nos afecta a todos. Así que todos deberíamos estar ahí, empujando para doblarle el brazo, y denunciando las trampas. Porque como nos limitemos a ver cómo le rompen la muñeca a los profesores, menos posibilidades tendremos cuando nos toque remangarnos.

ISAAC ROSA

domingo, 2 de octubre de 2011

EL FUEGO QUE NO CESA

EXTRAIGO DE TIZAFLAUTA LA SIGUIENTE REFLEXIÓN:
 
El caos que ha organizado en los institutos públicos la Consejería de Educación de la CM en este inicio de curso está alcanzando unas cotas absolutamente grotescas. Lucía Figar y Alicia Delibes (con el apoyo total de la Presidenta Aguirre, por supuesto) son las cabezas pensantes de este desastre y las máximas responsables de todas las irregularidades que se están produciendo y que son innumerables. Irregularidades denunciadas por los profesores, por los padres, por los alumnos, por las AMPAS, por algunos inspectores (cada vez más) y hasta por los directores de los centros.

Voy a intentar resumir cómo está la situación a día de hoy en sus puntos más calientes, ya que son muchas las vías de agua que se le están abriendo al barco de la Consejera a consecuencia de su nefasta capitanía.

.- HORARIOS

Uno de los aspectos más importantes en esta crisis educativa. Como ya he explicado en este blog, prácticamente todos los horarios que se les han dado a los profesores vulneran la ley vigente (Orden 29 de junio de 1994). A este respecto, no sólo los profesores están denunciándolos (de momento a la directiva de sus centros, pero en cuanto dispongan del horario definitivo serán centenares las reclamaciones en las Dats a la Inspección); además de ellos, ya hay algunos inspectores que se están manifestando en contra de firmar unos horarios que saben que no son legales. Incluso la prensa nacional se ha hecho eco de esta situación. Hace un par de días, El Mundo (un periódico no sospechoso de apoyar precisamente a los profesores durante estos meses) recogía la información muy detallada y muy bien explicada.



El principal problema es que la Consejería envió una circular a los directores y a los inspectores pidiéndoles que no respetaran la Orden de 29 de junio de 1994 en cuanto a compensar 2 horas complementarias por cada lectiva que exceda de las 18 (como dice claramente el artículo 77 de esa ley y como ya se ha explicado muchas veces). Esa circular, evidentemente, es papel mojado, porque contraviene una orden de rango mayor. Los inspectores y los directores lo saben y no quieren ser responsables de firmar algo que no es legal (como es lógico). Así que le han pedido a la Consejería que aclare este desaguisado. Pero, ¿Cómo hacerlo cuando la propia Consejería sabe perfectamente que la orden dada en julio vulneraba la legislación? Un callejón sin salida en el que Lucía Figar se ha metido en su afán de recortar el máximo número de profesores posibles.

Espero que no retrasen intencionadamente la entrega de horarios definitivos a los profesores para que no puedan reclamarlos en los Registros, porque eso supondría otro escándalo más del que, evidentemente, la prensa se haría eco enseguida.


.- AFINES


Es un hecho que una gran parte del profesorado estará impartiendo este curso materias que no son su especialidad, por mucho que lo nieguen la Consejera de Educación y la Presidenta de la CM. Algunos casos se pueden considerar como aceptables (un profesor de Lengua que dé Latín o uno de Tecnología que imparta Informática); el problema es que, hasta estos casos que son medianamente entendibles, antes eran excepcionales y ahora se han generalizado. Y ese es uno de los puntos clave en esta situación creada por la Consejería: la generalización extrema de aspectos que la ley contempla como excepcionales (como el citado artículo 77 del ROC o este tema de las afines).

La Consejería, en su empeño en comprimir al máximo el personal docente de los centros, ha convertido las excepciones en norma. A saber: máximo de horas lectivas (sin atender a la compensación que marca la ley), ratios a tope, muchísimos profesores impartiendo otras materias que no son la suya (ya que si no, no pueden cuadrar los horarios de ninguna manera con los cupos recortados) y desaparición de grupos flexibles (todo lo que no sea un aula ocupada por un profesor y 38 alumnos se considera un despilfarro). Desdobles, refuerzos, actividades culturales y extraescolares, laboratorios y bibliotecas escolares han pasado a ser recursos en extinción. De seguir así, dentro de uno o dos cursos un alumno de la pública le podrá decir a otro aquello de: ¿Te acuerdas cuándo podíamos coger libros en la biblioteca?. Así de triste. El otro día leí en una web un adjetivo aplicado a la situación que me pareció simplemente perfecto: orwelliana. A mí me recuerda también a la famosa novela de Ray Bradbury: Fahrenheit 451.

Lo grave es que, a la imposición de esas afines más o menos aceptables, se están dando muchísimos casos similares al de Nadia. Hace un par de días aparecía en la prensa otro profesor de Inglés al que obligaron a dar Latín, aunque al final, se lo pudieron “arreglar” cambiándole esta última por Educación para la Ciudadanía. Y es que en eso se han convertido los centros: en un constante cambio, quito, pongo, dame 2 horas por ahí, toma otras 3 de este otro departamento, me falta una para las 20, quítale una MAE a aquél, ponle sólo 2CHL que no nos queda nadie para las guardias, la tutoría de padres podemos obviarla que no pasa nada, junta ese tercio de jornada del Instituto de al lado, ya pero es de Francés y queremos uno de Lengua, bueno da igual…

Una vez me enseñaron cómo funcionaba el programa que gestiona los horarios de los profesores. Me pareció complicadísimo poder cuadrar todas las horas y entendí los quebraderos de cabeza que asolan a las Jefaturas de estudios cada septiembre. Ahora, con estas instrucciones, tiene que ser un laberinto imposible de resolver.
 

.- DIRECTORES



Es evidente que los equipos directivos (en especial los directores) juegan un papel determinante en esta partida tan complicada. Muchas veces se les acusa de ser colaboracionistas con la Consejería (y hay casos, por supuesto), pero es justo reconocer cuando protagonizan una acción tan importante y tan comprometida como la que realizaron esta semana. ADIMAD publicó un comunicado muy duro en el que denunciaban el caos de este principio de curso. Aquí podéis leerlo. No tiene desperdicio.


A tenor de ese escrito, parece claro que la mayoría de los directores (como máximos responsables de sus centros) no están dispuestos a colaborar en ese desastre. Y mucho menos cuando algunas de las directrices que lo han provocado no son legales. No están dispuestos, tampoco, a tapar estas irregularidades y expresan la indefensión jurídica que sienten ya que la Consejería sigue sin aclarar estos términos. Y la Consejería no puede hacerlo de ninguna manera porque sabe que ha vulnerado la ley. Eso sí, no admitirlo o negarlo, tampoco le exime de la culpa o de las posibles consecuencias legales que ello conlleve.



Pero es que, además, ayer se llevó a cabo una rueda de prensa con algunos representantes de ADIMAD y en ella, por fin, han dicho públicamente algo que todos los profesores sabían y que ya se venía comentando en muchos foros y en las redes sociales: las presiones y las amenazas que la Consejería está infringiendo, no sólo a los profesores más “ruidosos”, sino a los propios equipos directivos. Son constantes las llamadas (primero solicitando cooperación y, luego, amenazando) en las que se pide, perdón, se ordena “colaboración” para sofocar la enorme cantidad de fuegos creados. Ya hemos visto cómo se las gastan con los profesores que son críticos en los medios; algunos encierros y asambleas, incluso, están siendo boicoteados o directamente prohibidos; hasta se está haciendo correr la voz de posibles represalias a los docentes que hagan las huelgas. Amenazas, desinformación, coacciones, mentiras, insultos, difamaciones, represalias… Este es el panorama actual de los centros públicos.



Quiero darle las gracias a ADIMAD por su valentía al contar lo que está ocurriendo y por la claridad de su comunicado. También volvieron a pedir la destitución de Lucía Figar en ese documento. Evidentemente, ni va a ser destituida ni va a dimitir; pero es bueno que la verdad se sepa y que los culpables sean señalados.

.- MOVILIZACIONES



Las huelgas, las manifestaciones, las concentraciones, las asambleas y la gran cantidad de encierros han hecho muchísimo daño a la Consejería y al gobierno de la Comunidad de Madrid. Y cuando digo mucho, posiblemente me quede corto. No esperaban esos niveles de seguimiento de la huelga ni en su peor vaticinio. La manifestación del día 20 resultó demoledora porque fue la constatación de que este movimiento no es algo protagonizado exclusivamente por los docentes, sino que toda la comunidad educativa está dispuesta a luchar por la Educación Pública: profesores, padres y alumnos. Hace unas noches, fue desalojado un encierro de familias y profesores en el CEIP Antonio Machado. No se dan cuenta de que ese tipo de acciones autoritarias nos vienen de maravilla. Esa prohibición de un acto hermoso y pacífico fue noticia en muchos medios. Así que, gracias a quien corresponda por haberlo ordenado.



En la Consejería y en el gobierno de la Comunidad están muy preocupados. Están viendo que este fuego no se sofoca (al contrario, crece cada día) y están perdiendo la batalla mediática: la campaña vejatoria de Intereconomía, Telemadrid y otros medios afines a la Presidenta no ha calado en la sociedad y ya son muchos los medios nacionales que están abordando la cuestión con objetividad. El ciudadano de a pie (sea cual sea su ideología o su partido) entiende que insultar a un profesor no es precisamente algo de lo que se deba sentir orgulloso un político. Aunque se llame Esperanza Aguirre.



De las huelgas de la semana que viene y de las distintas movilizaciones que acompañen a esas jornadas (en especial la manifestación del día 4) depende muchísimo el futuro de la Educación Pública.


.- LA LUCHA SINDICAL Y LOS PADRES



Creo que los sindicatos están haciendo un gran trabajo. Siempre es un tema controvertido el calendario de huelgas que proponen, pero pienso que es sensato y realista. Por primera vez en décadas son los profesores los que están animando a los sindicatos a convocar huelgas y no al revés. Esa es una prueba evidente de las ganas de luchar que hay en el colectivo. Pero conviene jugar la partida de ajedrez con frialdad y sin precipitarnos, pensando las jugadas tranquilamente. En las huelgas hay que buscar la eficacia y asegurarse de que el desgaste es el adecuado y no más. Dos días de huelga con un seguimiento del 70-80% son muchísimo más eficaces que 3 días al 50%. Creo que eso nadie lo pone en duda.


El movimiento asambleario formado junto al sindical está funcionando cada vez mejor. Y en esa coordinación está el éxito de esta lucha.


Importantísimo, también, el papel que están jugando las AMPAS de los centros. Su apoyo al profesorado está siendo absolutamente magnífico. Sin ese apoyo, todo hubiera sido muchísimo más difícil; es más, sin los padres, habría sido imposible. Y ésta es una de las cosas que más está escociendo en la Consejería: los padres de los alumnos están con sus profesores, a pesar de esa campaña nauseabunda de criminalización creada para desunirnos. En este apartado, la FAPA Giner de los Ríos merece una mención especial. Sencillamente impresionante lo que está haciendo por la Educación Pública. De sombrerazo. Es un orgullo contar con una organización tan comprometida y coherente.

.- LOS MEDIOS Y LAS REDES SOCIALES



Otra batalla se desarrolla en este mundo de las redes sociales e Internet. La atención de la prensa, además, es extraordinaria en este ámbito. Cualquier noticia, cualquier irregularidad producida en un centro, cualquier declaración o cualquier acción que merezca la pena ser difundida, apenas tarda 10 minutos en llegar a muchos miles de personas y a todos los medios. En este territorio, ganamos por goleada.

El otro día leía en twitter (bajo el hashtag de #mareaverde) un mensaje de una alumna de algún centro público. Decía algo así: Esta noche, mis profes se encierran en el insti luchando por mi futuro. Me pareció una de las cosas más emocionantes que he leído en estos 3 últimos meses. Solo por mensajes como éste, tan sencillo pero tan lleno de esperanza y respeto, merece la pena seguir luchando hasta el final.


Así están las cosas. El incendio provocado por Lucía Figar y avivado por Esperanza Aguirre cada vez es más grande. Los centros son un caos, los profesores están más unidos que nunca, los padres y los alumnos están luchando con ellos codo a codo, y la sociedad enterándose de todo a tiempo real y tomando buena nota de ello. La semana que viene será clave en el devenir de esta cruzada por salvar la Educación Pública.

domingo, 25 de septiembre de 2011

RENDIR LA EDUCACIÓN

SANTOS JULIÀ , El país, 25-09-2011

Dan la impresión de no saber de qué están hablando, pero lo saben demasiado bien. La presidenta y la consejera de Educación de la Comunidad de Madrid han logrado exasperar con sus desplantes y ademanes autoritarios a padres, profesores y alumnos de los centros públicos. Despido en masa de profesores mal llamados interinos (en realidad, ejército industrial de reserva que llevan años presentándose y aprobando oposiciones sin obtener la plaza que desempeñan), aumento de horas lectivas, amenaza de supresión de tramos de enseñanza gratuita: parte del programa oculto del PP sobre la enseñanza pública sacado a la luz por estas intemperantes líderes madrileñas.

Por supuesto, saben de sobra qué es un interino y cuántas son las horas de jornada laboral; como saben también de qué va todo esto: infligir un daño irreparable a la escuela pública. La niña de sus ojos es, y siempre ha sido, la privada, que venía experimentando desde hace medio siglo un claro retroceso que ellas se han empleado en detener y revertir. El número total de centros públicos dedicados a enseñanzas de régimen general no universitarias (infantil, primaria, ESO, Bachillerato, FP) ascendía en Madrid a 1.235 en 1999, mientras los privados eran 809. Diez años después, en 2009, el número total de centros privados, que han experimentado una fortísima expansión en el nivel de enseñanza infantil, es 1.611, mientras los públicos se quedan en 1.573.
Esta inversión de la relación entre escuela pública y centros privados prueba bien la "gran sensibilidad hacia los problemas que afectan al sector de la enseñanza privada" mostrada por Esperanza Aguirre. Nada de extraño que la Asociación de Centros Autónomos de Enseñanza Privada haya expresado con esas palabras su agradecimiento por la desgravación fiscal de gastos de enseñanza, con un máximo que ha subido este año de crisis de 500 a 900 euros, y que devuelve a los contribuyentes más de 60 millones de euros, suficientes para mantener en sus puestos a todos los interinos.
Y prueba, sobre todo, el éxito del proyecto educativo de su consejera de Educación cuando lamentaba en Italia, ante una asamblea de Comunión y Liberación, la "intromisión excesiva del Estado en la educación", y celebraba que "en esta fase de expansión de centros concertados, muchos de los proyectos nuevos estén en manos de religiosos laicos". Podía alardear la consejera, paladín de la escuela católica financiada por el Estado, que Madrid se encontraba a la cabeza de todas las regiones en el aumento de centros privados: 33% de concertados, de los que 2/3 corresponden a la escuela católica. A la gran sensibilidad de Aguirre y al proyecto educativo de Lucía Figar se debe que los alumnos madrileños de primaria y secundaria se dividan hoy por mitad entre centros públicos y privados cuando la media de España es de 69/31, la misma de Madrid hace una década.
Recuerdo bien los malos tiempos pasados, cuando cursé el bachillerato en el único instituto masculino entonces abierto en Sevilla, el San Isidoro. La casi totalidad del territorio de enseñanza secundaria estaba ocupado por una legión de órdenes y congregaciones religiosas: jesuitas, maristas, salesianos, escolapios, capuchinos, hermanos de las escuelas cristianas... Un siglo de abandono de la escuela a manos de la Iglesia, que, con el breve paréntesis de la República, solo comenzó a corregirse cuando los planes de desarrollo exigieron la elevación del nivel de escolarización. Luego, con el acuerdo de financiación de centros concertados, se estabilizó la relación entre pública y privada en una ratio aproximada de 70/30, en la espera de que aumentando la cantidad y elevando la calidad de la primera y financiando la segunda se alcanzarían porcentajes próximos a la media de la Unión Europea: 90% de escuela pública en primaria, alrededor de 86% en los dos niveles de secundaria.
Pero años de gobierno del PP han logrado que la escuela pública retroceda en Madrid hasta límites impensables hace 10 ó 15 años. Hoy resultaría imposible volver a un mapa escolar como el de Sevilla en 1950: las órdenes y congregaciones religiosas andan de capa caída. Pero Aguirre y Figar no desesperan: con el despido de miles de interinos y el bloqueo de concursos a plazas de enseñanza pública, dan un gran salto hacia la meta final: superar el listón del 70% para centros privados dejando que los públicos se hundan hasta la cota del 30%. Rendir la escuela pública a la invasión de Comunión y Liberación, kikos y demás "religiosos laicos", y no cuestiones pedagógicas: eso es lo que está hoy en juego en la Comunidad de Madrid.

¿Somos responsables los profesores de la enseñanza pública que tenemos?

El caso de la Comunidad de Madrid.

20/09/2011, Público.

En estas tres últimas décadas, los cambios en el sistema educativo español han sido más importantes que en el resto de su historia, y esa perspectiva toma solidez desde el análisis comparado con otros países del entorno cuando observamos que una de las causas que hace sucumbir a la Segunda República es la "guerra de las aulas" y que antes de ayer éramos una dictadura. Los años 80 se caracterizaron por la normalización y la extensión del derecho a la educación; los 90 por la mejora; y esta última década, dejando a un lado logros conseguido en las anteriores, el objetivo de la clase política y mediática ha sido estar los primeros de un ranking (PISA) sin saber por qué, para qué y sobre todo cómo. Mientras, las cifras de fracaso y abandono escolar son escalofriantes, a pesar de que los datos apuntan mínima mejoría que una no sabe si es más por el esfuerzo del analista que por la realidad que contempla.
La responsabilidad puede ser una herramienta cargada de futuro si somos conscientes de los objetivos y funciones que hay que cumplir y de los recursos a implementar: Cuestiones que nunca han tenido claras los legisladores educativos, y, como consecuencia, la tarea de los profesores aparece difuminada, diluyendo su capacidad profesional, germen de lo que hoy denominamos "competencia profesional". Por ejemplo, hoy un profesor de secundaria de instituciones privadas, concertadas o públicas tiene que hacer de todo: limpiar, colocar aulas, mantener ordenadores, vigilar pasillos, gestionar citas institucionales, mediar la relación adolescentes-padres, etc. Son tareas nobles y por lo tanto es digno desarrollarlas, pero una cosa es por actitud y de vez en cuando; y otra muy diferente, convertirlas en parte de la dedicación docente habitual: La profesionalización exige límites (traducidos en derechos y obligaciones contractuales) y la profesión docente no los tiene. De ahí, la falta de perspectiva política educativa legislador, y del desprestigio social docente: ¿No será mejor pagar un salario de ordenanza (si son tareas propias de esa dedicación) que retribuir salarialmente a un profesor que es mucho más caro y contribuye a la dispersión de su trabajo? Hay dos cuestiones opacas hacia la sociedad que la clase política tiene la obligación de aclarar en los medios de comunicación: la estructura salarial y la dedicación del tiempo docente (tiempo que duplica el de permanencia en el centro educativo, por lo menos). Por otro lado y de manera mimética, los profesores hemos ido aceptando una serie de condicionamientos para parchear los agujeros del sistema como hace un ama de casa abnegada, sin advertir las consecuencias. Efectivamente somos responsables de esa abnegación irreflexiva, de haber hecho de la discreción un vicio, de la aceptación de prebendas corporativistas que nos han ido hundiendo en el océano de la manipulación político-mediática, y sobre todo somos responsables de falta de movilización social ante problemas de fondo que la educación como servicio público al ciudadano viene arrastrando, pero estamos a tiempo y parece este el momento.
La ventaja de la transferencia de competencias educativas del gobierno central al autonómico (inconvenientes han habido muchos) es que con el paso del tiempo el análisis comparado entre regiones ofrece perspectiva de conocimiento. Hoy, en la Comunidad de Madrid, existen tres cuestiones clave (no las únicas) que definen las carencias de un sistema en crisis que está ahogando la educación pública: La gestión de los centros escolares, la selección de profesores, y la formación del docente.
La gestión de los centros escolares: Como consecuencia de los Pactos de la Moncloa, en la peor crisis económica que ha vivido nuestro país en la segunda mitad de siglo XX, y durante los cursos 1980-1981-1982-1983-1984, Madrid casi triplicó sus centros escolares, porque los necesitábamos de manera urgente, el problema fue cómo lo hizo. El Ministerio de Educación construyó colegios e institutos a bajo coste: desde el punto de vista estético la apariencia era buena, pero las instalaciones de luz, calefacción, aislamiento, etc. un absoluto desastre. Desde esos años hasta hoy, del presupuesto asignado a los centros escolares, de un 60 a un 85% (dependiendo de los casos) va a parar al saco roto del "mantenimiento". Por lo menos esto nos lleva a tres preguntas: ¿Qué proporción de gasto es la partida salarial de los docentes? ¿Cómo se distribuye el gasto en educación? ¿Por qué no se ponen medidas económicas de restructuración en aquellos centros que lleven más de tres años seguidos gastando más del 50% en la mejora de las instalaciones?. Si los fondos que llegan a los centros se dedican al mantenimiento no va a parar al desarrollo didáctico (nuevas tecnologías, actividades extraescolares, talleres de integración, etc). De ahí, el descabezamiento de los centros escolares de la Comunidad de Madrid, la protesta continuada de sus cargos directivos, y la aceptación del cargo de Director de manera impuesta por el Servicio de Inspección, en muchos de ellos. No es un problema de aumento de gasto, es mucho más complejo: hay que reorganizar la asignación de las partidas de otra manera y solucionar los problemas de carácter estructural. En este apartado la movilización social del profesor ha sido mínima hasta la fecha.
La selección de la función pública en la enseñanza. Hay que partir de un hecho alarmante de nuestro sistema educativo, en estas fechas: Ni la educación primaria, ni la secundaria, ni la universitaria tienen capacidad para evaluar la tarea docente. Y la diferencias marcan talante y carácter: Mientras en la universitaria el sistema generalizado de selección es publicar artículos de dudoso interés para la comunidad científica, y hacer la rosca al catedrático de turno (los hay dignos que ayudan en la docencia y en la investigación; pero sigue habiéndoles feudales); en la secundaria y primaria es por concurso oposición. Consecuencia inmediata de lo anterior es que el perfil del profesor universitario es muy diferente al de secundaria; y sus resultados en pro de la comunidad educativa, también. En estos diez últimos años, el sistema de selección de los profesores de primaria y secundaria ha sido la cuestión más cruel que ha podido desarrollar una administración pública en una época democrática: Miles de profesores, teniendo la oposición aprobada, en algunos casos con notas máximas, no han tenido plaza docente, quedando a la espera en la lista de interinos. A lo que hay que añadir: Primero, que son los mejores preparados porque el sistema de selección cada día es más fuerte y la ventaja competitiva que tienen que demostrar es más alta. Segundo, que si consiguen plaza, en el mejor de los casos van a estar en "expectativa de destino", es decir pululando de acá para allá, sin ver cómo los efectos de su trabajo producen resultados de mejora. Y tercero, hoy, rozando el drama 3.000 profesores en la Comunidad de Madrid están sin empleo. Las razones de por qué un profesor que aprueba una oposición con una nota alta se quede sin empleo harían este escrito muy largo, pero es un indicador claro que el sistema de selección no puede ir por estos derroteros. Ni el recién Máster de Formación del Profesorado, ni el MIR de profesores como soluciones únicas van a ofrecer soluciones. Cuando accede Gabilondo al Ministerio de Educación coge el toro por los dos cuernos: La educación integral y el Pacto de Estado por la Educación. La labor del ministerio ha ido encarrilada hacia la educación integral, pero la cuestión de un Pacto de Estado, ni por asomo. En este apartado la movilización social del profesor ha sido mínima hasta la fecha.
La formación permanente del profesor. Si la formación permanente en cualquier organización es la oportunidad de hacer frente a las incertidumbres del entorno (mercado genérico) en un centro escolar construye la estructura porque permite al profesor afianzar capacidades y defenderse de las dificultades y amenazas que supone cotidianamente la tarea de educar (evitar la televisión basura, competir con internet, convencer a un alumno de 15 años que estudiar es un placer, explicar a un padre que la complicidad es eficiente, y un largo etcétera). Toda amenaza empobrece la educación y favorece la violencia, pero esto no se puede observar superficialmente como una consecuencia de la crisis de autoridad, como viene insistiendo la Comunidad de Madrid, sino como un problema de falta de recursos metodológicos y didácticos para convencer a un adolescente que el aula es su espacio y que el centro escolar es su comunidad de aprendizaje que se enriquece todos días con su presencia y sus aportaciones.
El Ministerio de Educación empezó a hacer efectivas las transferencias educativas en la Comunidad de Madrid en 1999 arrastrando una herencia hipotecada (la falta de consolidación del estatuto del profesorado y la carencia de una carrera administrativa y educativa). Con las transferencias educativas llega otro modelo de formación, pero también la desaparición de proyectos comunes nacionales que servían para compartir experiencias entre la diversidad de autonomías y de especialidades educativas, como el proyecto ATENEA (gestión de las TIC en el aula) o el proyecto MERCURIO (adecuación de los medios audiovisuales al aula), y con ello la posibilidad de plantear proyectos interdisciplinares y multiculturales. Bien es cierto que los antiguos Centros de Educación Permanente (CEP) no daban una formación adaptada a las necesidades de su tiempo, pero tampoco lo que hay ahora; se decía que se quitaban porque eran muchos y muy caros, pero lo que hay ahora es infinitésimamente más oneroso y menos eficiente. ¿Tiene la Comunidad de Madrid una idea clara de los objetivos generales que deben tener la formación permanente del profesorado para la educación pública? La percepción generalizada del profesorado, es que están muy claros los de la educación privada y concertada, pero que la educación pública no tiene misión que cumplir. En estos momentos en países como Francia, Holanda, Finlandia, el reto es conseguir proyectos de innovación educativa pública que motiven a padres y profesores para que se impliquen en la construcción de comunidades de aprendizaje cuyo epicentro sea el alumno. ¡En la Comunidad de Madrid como el epicentro es la autoridad, para qué va a perder el tiempo motivando al profesorado! La formación permanente que obliga a desarrollar a los profesores, porque de lo contrario no cobran trienios y sexenios es deprimente.
Tras los escollos, preguntas clave: La formación permanente ¿Coste o inversión? ¿Derecho u obligación? Lo ideal es que fuera una inversión para el sistema educativo y un derecho para el educador; pues no es así, se puede decir que para la Comunidad de Madrid es un coste y para los profesores una obligación, porque el cobro de los sexenios depende de la formación. En el 2007, el Consejo de Gobierno, a través del decreto 118/2007 estructuraba de nuevo la Consejería de Educación y creaba la Dirección General de Mejora y Calidad de la Enseñanza para regular la formación permanente y responder a los retos que la educación europea había lanzado sólo dos décadas anteriores. Pero como nunca es tarde si la dicha es buena, con la orden 2883 de 2008 la Consejería determina el marco legal de la formación permanente del profesorado de una manera expresa y clara.
Hasta aquí lo que el papel dicta, pero la realidad es la siguiente: La formación que se está dando carece de absoluta innovación, y mucho menos de mejora, entre otras razones porque los Centros Territoriales y Regionales de Innovación y Mejora en la Comunidad de Madrid sólo cursan inercias. El concurso de asesores de junio ha sido un total desatino valorando únicamente proyectos de copia y pega de los presentados el año anterior que son los que garantizan los cursos ya existentes, que a su vez son impartidos por las personas que formaban el tribunal de elección de asesores: ¿Qué calificativo hay que dar a esto? La mayor parte de cursos y seminarios impartidos son materias específicas en las que el profesor es un especialista, pero como el cobro del sexenio depende de su acreditación, no le queda otro remedio que aburrirse durante X horas escuchando a alguien arrojándose el rol de "profesor actualizado". ¿Por qué no hay cursos de didáctica innovadora y metodología de mejora para que la formación sea una herramienta útil al profesor; y por extensión al adolescente y a la familia? ¿Saben cuál es el curso que más éxito ha tenido de matrícula en junio?: El de "Mantenimiento de ordenadores" ante las cifras de abandono y fracaso escolar existentes. Sobran comentarios. ¿Por qué la Consejería de Educación no se ahorra el gasto de la Dirección General de Mejora y Calidad de la Enseñanza? En este apartado la movilización social del profesor ha sido mínima hasta la fecha.
Está clara la falta de responsabilidad del profesor por la deficiente movilización ante el caos del sistema de enseñanza primaria y secundaria (a lo que yo añadiría de la enseñanza pública, concertada y privada: ¡Estamos todos en el mismo barco!). Pero lo dramático es, siguiendo a Beck, la obscena "irresponsabilidad organizada" de la clase política. Así, y contra pronóstico de la locución conservadora, el carácter asambleario de la "marea verde" va a ir más allá del 20-N. Acabamos de empezar y hemos perdido demasiado tiempo. Por otro lado esa responsabilidad implica extender la movilización a padres y alumnos que son los sujetos pacientes del sistema educativo.
El informe Education at a Glance (2011) OECD Indicators reconoce que el sueldo del profesor de secundaria español está por encima de la media y que las horas de trabajo también. Como indica su nombre es una perspectiva a "vuelo de pájaro" que no entra con detalle en la estructura salarial, ni con la ocupación lectiva, pero ofrece datos conclusivos, por ejemplo: Que los resultados académicos de los alumnos no guardan relación con los sueldos y ocupación temporal lectiva; y, que el debate superficial y mediático que tenemos en España tiene que llegar a su fin. De hecho, los tres factores aludidos en el análisis, no los únicos, exigen de una vez un Pacto de Estado en Educación: ¿Hay otra solución? Hasta la fecha el PP se ha negado al Pacto: ¿A qué está jugando el PP? ¿Será antes o después del 20-N?

Carmen Jaulín es Doctora en Ciencias Políticas y Sociología.

sábado, 24 de septiembre de 2011

UN APETITOSO BOCADO

Un apetitoso bocado

El pais, CONCHA CABALLERO 24/09/2011

¿Sabía usted que en España el porcentaje de alumnos que estudia en centros privados duplica al de EE UU? ¿Conocía que somos la nación europea, junto a los insignificantes Países Bajos, donde la educación privada ocupa mayor espacio? ¿Es consciente de que en la mayor parte de los países europeos la enseñanza pública ocupa el 90% del sistema educativo general? ¿Sabe que sería impensable, pongamos por caso en Alemania, plantear alterar este estatus predominante de la enseñanza pública? ¿Cree alguien que es fácil en EE UU concertar colegios de carácter religioso, por mucho que invoquen hasta en el dólar su confianza en Dios?

Los datos pertenecen al último informe de la OCDE y se refieren a la enseñanza de régimen general, sin incluir los centros universitarios. Desde hace años se ha producido una soterrada campaña contra la enseñanza pública. Por una parte, se ha desprestigiado su valor, se han exaltado fenómenos absolutamente minoritarios como la violencia, o se ha puesto el énfasis en sus limitaciones, ocultando los enormes avances que se han producido en estos últimos años; por otra parte, determinados gobiernos autonómicos, han aplicado políticas que favorecían a la enseñanza privada hasta límites inauditos. El resultado es que sólo el 67% del alumnado de nuestro país estudia en centros públicos mientras que el 33% restante se reparten en un exiguo 10% de privado-privado y un 23% de ese invento tan fructífero y español de enseñanza privada sufragada con fondos públicos a la que llamamos concertada.
Pero, si queremos conocer mejor la realidad es necesario aplicar una lupa de aumento y analizar las diferencias que se producen entre unas comunidades y otras. Mientras que en Andalucía el 75% del sistema educativo general es público, en el País Vasco, la enseñanza privada está ya en un fifty-fifty con la pública, aderezada por la generosa financiación que les proporciona el concierto con el estado y justificada, en parte, en la defensa de su patrimonio cultural. En la Comunidad de Madrid es donde más avanza la privatización de la enseñanza y la reducción del gasto dedicado a la educación pública. Los estudiantes de la enseñanza pública han retrocedido hasta un 54% del total. Los planes para el futuro inmediato son que la enseñanza privada administre un 60% del modelo educativo, ya que los centros de nueva creación han sido encomendados -previo regalo del terreno público- a entidades de carácter privado, especialmente de pertenencia religiosa.
En ningún país, ni siquiera en la católica Italia, la Iglesia ha conseguido tales prebendas en el modelo educativo, ni tal colaboración por parte de las instituciones. Parece que las esperanzas aguirres, las cospedales y los legionarios de cristo de otros territorios son menos eficaces y astutos. Pero esto no es, en modo alguno una guerra religiosa, sino una batalla entre la igualdad de oportunidades y la instauración de un clasismo rígido desde la infancia. Un discurso que no ocultan, en absoluto, y que incluso sirve de propaganda ante una desorientada clase media que quiere formar parte de la futura élite dirigente. Lo de rezar y poner crucifijos en las paredes es sólo un adorno más porque de caridad cristiana andan bien cortitos como demuestra el hecho de que apenas acepten en sus aulas alumnos con necesidades educativas especiales o inmigrantes.
El debate sobre la enseñanza no es tampoco, una pelea entre izquierda y derecha, aunque en nuestro país se exprese de esta manera. Nos jugamos alguna de las ideas fundacionales de la democracia avanzada: que todas las personas deben tener igualdad de oportunidades para su desarrollo y que la sociedad no se puede compartimentar desde su origen a no ser que queramos regresar al sistema de castas medieval. Por eso la enseñanza pública, su profesorado, su contribución, no se ponen en cuestión en la Europa avanzada pero sí en la España cañí.

¡CUIDADO!

JUAN JOSÉ MILLÁS, Él pais, 23-092011

¿Puede una sutileza ser brutal y sutil una brutalidad? Sin duda. La andanada de Esperanza Aguirre contra la gratuidad de la enseñanza pública pertenece a este género paradójico. En política, la brutalidad sutil recibe también el nombre de globo sonda. Lancemos un poco de metralla y luego, si la reacción es muy fuerte, decimos que se trató de un lapsus, incluso de un lapsus linguae, que queda culto. La sutileza brutal desarma a sus víctimas, que no saben a qué carta quedarse. Una brutalidad sutil es que quienes pretenden acabar con el Estado provengan en gran parte de sus filas. Opositan, se apuntan a un partido, pillan escaño, se largan de excedencia y una vez fuera de la estructura, aunque con la carta del regreso en la manga, vuelven a entrar, en esta ocasión como termitas. La termita es un bicho sutilmente brutal. Durante años, solo aprecias de ella esos pequeños cerritos de viruta que hasta tienen su gracia. Es sutil, porque no se deja ver y es brutal porque te arruina el esqueleto. Cuando la termita asoma, el edificio se ha venido abajo. Otro ejemplo de brutalidad sutil es el de ensalzar por las mañanas las virtudes de los profesores para calificarlos de vagos por las tardes. O proclamar el martes que la enseñanza es una inversión fundamental para tratarla el miércoles como un gasto superfluo. La brutalidad sutil sume al oyente en la parálisis propia de quien recibe órdenes contradictorias. Rajoy, experto en sutilezas brutales como la de los hilillos de plastilina, echa pestes del impuesto sobre el patrimonio, pero no lo eliminará de ganar las elecciones. ¿A qué juega? A la termita, a sondear al electorado, que si no responde hoy a esta contradicción comulgará mañana con ruedas de molino. Las palabras de Aguirre sobre la gratuidad de la educación parecen eso, un montoncito de serrín. ¡Pero cuidado!

martes, 20 de septiembre de 2011

ALMUDENA GRANDES, una madre de la escuela pública

 

Mentira podrida

ALMUDENA GRANDES 19/09/2011         
Soy una madre de la escuela pública. No la escogí por pobreza, ni por la imposibilidad de acceder a otro modelo. Algunas personas próximas a mí nunca han entendido esta opción, que interpretan como una muestra de tacañería, de indolencia o de irresponsabilidad respecto al futuro de mis hijos. Yo, sin embargo, creo firmemente que una escuela pública igualitaria, gratuita, laica, interclasista y de calidad, constituye el primer peldaño de la civilización y el único modelo a escala de una auténtica sociedad democrática. Solo por eso, la habría escogido, pero la calidad de la enseñanza también cuenta. En los colegios privados y concertados suelen enseñar, como norma general, docentes que no han logrado entrar por oposición en la escuela pública.
No me siento agredida por las protestas de los mejores profesores que hay en España. Lo que me ofende es que los responsables de esta situación pretendan manipular a la opinión pública presentando a padres y alumnos como víctimas de sus reivindicaciones. Y aún me ofende más que -después de haber asistido, año tras año, al recorte sistemático de recursos en la enseñanza pública madrileña- se presente una ofensiva estrictamente ideológica como una consecuencia de la crisis.
Mentira podrida. Lo que pretende el Gobierno de Aguirre, que no ahorra en los terrenos que le dona a la Iglesia católica ni en las subvenciones de los concertados, es convertir la escuela pública en una vía muerta, un reducto para ciudadanos de segunda clase. Para lograrlo, cuenta con la complicidad de una sociedad anclada en el viejo modelo franquista de los "colegios de pago" y los "pobres gratuitos". Eso es lo más triste de todo. En ningún otro país europeo, con mejores notas en el Informe PISA, sucedería nada parecido. Pero España, una vez más, es diferente y algo más, un país anormal, aunque ni siquiera lo sepa.

domingo, 18 de septiembre de 2011

UN CONTRATO PEDAGÓGICO

La metáfora del Contrato se aplicó al pensamiento social y político para llamar la atención sobre la autoridad de los seres humanos sobre su propio destino. El futuro no dependía de leyes divinas o naturales, sino de la capacidad de tomar acuerdos y de vivir en comunidad. Por eso el contrato social fue inseparable, desde los orígenes del pensamiento democrático, de un contrato pedagógico. La tarea de formar ciudadanos libres e informados, con conciencia crítica, capaces de denunciar los desmanes del poder y de asegurar una convivencia justa, es un compromiso irrenunciable. El pensamiento democrático no tiene por qué asumir pecados originales. Pero sí necesita recordar sus compromisos originales, los valores que están en su origen. La educación pública es uno de los más importantes. La libertad y la igualdad resultan imposibles sin ella.
Los recortes que está sufriendo la educación pública en la Comunidad de Madrid son un ejemplo iluminador del grave retroceso democrático que estamos viviendo. En realidad, pueden ayudarnos a entender con claridad el sentido de la crisis económica y la estrategia social y cultural que nos envuelve.
Se recortan 80 millones de euros en educación pública para desplazarlos a la mejora de la educación privada o privada-concertada. Eso supone una degradación inmediata de la calidad educativa que ofrece el Estado como un ámbito cívico. Se debilita la capacidad de ofrecer una enseñanza libre, no sometida a intereses ideológicos y económicos particulares, y se renuncia a equilibrar las desigualdades entre los alumnos. La pérdida de 3.000 profesores, que se suman a los 2.000 del año pasado, implica un deterioro grave en la organización docente y en la atención a los alumnos y a los padres. Pero también supone la decisión calculada de no generar sentimientos de convivencia y de vinculación a la comunidad.
¿Un problema de ahorro? La Comunidad de Madrid ha renunciado voluntariamente a una parte de sus ingresos. Cuando permite desgravar en los impuestos autonómicos el dinero invertido en educación de pago, está invitando a las familias a que se olviden de la enseñanza pública. Debemos buscar en las ofertas del mercado la educación de nuestros hijos. Este proceso irá aumentando de manera lógica en la medida en que la calidad de los centros públicos se degrade. Más que a una crisis económica, asistimos a una estrategia premeditada. Se trata de expulsar a las clases medias de los servicios públicos. Cuando el Estado sólo tenga como destinatarios a los ciudadanos más pobres, el deterioro se acentuará hasta el punto de confundir los derechos y los amparos cívicos con las instituciones de caridad. Al final de este camino, la educación y la sanidad pública están condenadas a convertirse en casas de misericordia.
Significativa e impúdica es la maniobra de utilizar la falsedad informativa para justificar la situación. Una vez más se criminaliza a la víctima. Difundir la opinión de que los profesores trabajan poco y son unos privilegiados supone una injusticia de especial gravedad. Además de las horas de clase, un profesor tiene obligaciones de tutorías, atención a los padres y alumnos, gestión en los centros y los departamentos, actividades extraescolares, preparación de sus lecciones y renovación de sus conocimientos. A lo largo de los últimos años, la sociedad española ha sufrido un verdadero cambio antropológico, pasando del subdesarrollo al capitalismo avanzado. Como hemos sido incapaces de consolidar una defensa de los valores públicos, el desprestigio de las costumbres represivas dio paso a la simple impertinencia y la falta de respeto. En la caricatura educativa, la imagen del profesor castigando con severidad torturadora es menos frecuente hoy que la de los padres o los alumnos comportándose con una agresividad indebida. Por eso resulta tan grave poner al profesorado en el ojo de huracán a través del populismo demagógico.
El deterioro de la educación pública, además de un reparto de negocios particulares, responde a la estrategia de excluir los compromisos sociales de la relación entre individuos. Al romper el contrato pedagógico, estamos poniendo nuestro futuro en manos de los mercados. Después de lo que llevamos visto, ¿no es un disparate?.

LUIS GARCÍA MONTERO, PÚBLICO, 11 DE SEPTIEMBRE

viernes, 9 de septiembre de 2011

PROFESORES. JUAN JOSÉ MILLÁS


JUAN JOSÉ MILLÁS, EL PAÍS, 09/09/2011
Lo lógico es que el cojo sea partidario de las muletas, el miope de las gafas y el dispéptico del Almax. ¿Quién no intenta mitigar sus carencias? Solo el ignorante contumaz se revuelca feliz en su pocilga. Si no logra disfrutar de Shakespeare, lo borra de la historia de la literatura. Si no ha podido con el Quijote, lo califica de coñazo insufrible. Si no comprende la filosofía, la tacha de entretenimiento inútil para vagos. Millán Astray, uno de los burros más notables y peligrosos de la historia de España, sacaba la pistola cuando escuchaba la palabra cultura. Nos recuerda un poco a Procusto, el célebre personaje de la mitología griega que cortaba o estiraba las piernas de los huéspedes que no se adaptaban a la longitud de su cama. El uno estaba convencido de que la medida canónica de todos los cuerpos era la de su lecho; el otro no soportaba que hubiera alguien con más conocimientos de los que poseía él.

Viene esto a cuento de la carta que Esperanza Aguirre ha dirigido a los profesores de la enseñanza pública de la Comunidad de Madrid. Plagada de faltas de ortografía, les anuncia en ella los recortes que ha decidido aplicar a la educación. La cama de Procusto. Si yo no sé colocar los acentos, que nadie de mi entorno sepa hacerlo. Es probable que Aguirre no haya escrito esa carta, quizá ni siquiera la leyó antes de darle curso (así están las cosas), pero seguro que fue revisada por la Consejería responsable de enseñar a escribir a los madrileños. No pasa nada, tenemos también un responsable de transportes que desconocía la existencia del Metrobús. Cuando saltó el escándalo, Aguirre resistió la tentación de eliminar ese billete a fin de adaptar la realidad al tamaño de su consejero, pero en lo de la ignorancia contumaz parece dispuesta a sacar la pistola. Dice que hacen falta más policías que profesores.

miércoles, 7 de septiembre de 2011


ELVIRA LINDO

Profesores

ELVIRA LINDO 07/09/2011

Confundir horas lectivas con horas de trabajo no es gratuito, es una manera de contribuir al lugar común de que los profesores trabajan poco. Tampoco es nuevo: siempre que se trata de estrechar los derechos laborales en la enseñanza alguien deja caer, como de manera inocente, que los docentes de la educación pública gozan de más ventajas que el resto de los trabajadores. Por más que se informe sobre los desafíos a los que se enfrenta un profesor en nuestros días, siempre habrá un buen ciudadano que llame a la radio o escriba al periódico para informar, por ejemplo, de las largas vacaciones que disfrutan los maestros. Es un clásico. A los políticos se les llena la boca con que no hay inversión más útil en nuestro país que la destinada a educación, hasta que un día se ponen a hacer números y empiezan por ahí: prescindiendo de interinos y poniendo sobre los hombros de cada trabajador dos horas más.

Explicar que ser profesor no consiste solo en dar clase debería de ser innecesario. ¿Qué consideración se les tiene a los docentes si se extiende esa idea? El profesor enseña, pero también corrige, ha de preparar sus clases, perder un tiempo precioso en absurdos requerimientos burocráticos y, en ocasiones, hacer labores de trabajador social. La educación requiere ahora más energía que nunca y no es infrecuente que el enseñante desarrolle patologías físicas o psíquicas. Su trabajo cansa, es más duro que muchos de los trabajos que nosotros realizamos. Los niños y los adolescentes son grandes devoradores de la energía adulta. Los escritores que hemos visitado colegios e institutos lo sabemos: dos horas dando una charla ante una vampírica muchachada te dejan para el arrastre.
¿Cómo pretenden los responsables del injustificable derroche autonómico que se comprenda que el sacrificio ha de comenzar por los que ya están sacrificados?

EL PAIS.